
Contenidos del artículo
- Los requisitos de Windows 11 y qué significa cada uno
- Comprobar tu notebook en dos minutos: la app oficial y tres comandos
- TPM 2.0: qué es, dónde se activa y qué hacer si no aparece
- Arranque seguro y UEFI contra Legacy: el requisito que más se falla
- Tus datos primero: qué se conserva, qué se borra y cómo respaldar
- Instalación limpia o actualización: cuál te conviene
- La instalación paso a paso
- Los drivers después de instalar y dónde buscarlos
- Si tu notebook no pasa los requisitos: las salidas honestas
- Qué NO hacer al instalar Windows 11
Los requisitos de Windows 11 y qué significa cada uno
Tu notebook enciende, funciona bien y aun así Windows te dice que no puede pasar a la versión 11. No es un error del sistema ni una maniobra comercial: es una lista de ocho requisitos, y basta fallar uno para quedar fuera. Lo que casi ninguna guía aclara es que dos de esos ocho se resuelven en cinco minutos entrando a la BIOS, dos se resuelven comprando una pieza relativamente barata, y solo uno no tiene arreglo sin cambiar de máquina. Saber cuál te bloqueó es toda la decisión.
Estos son los mínimos que publica Microsoft, traducidos a lo que significan cuando estás parado frente a tu equipo.
| Requisito | Mínimo oficial | Cómo lo compruebas | Qué haces si no pasa |
|---|---|---|---|
| Procesador | 1 GHz o más, 2 o más núcleos, procesador de 64 bits compatible | Configuración, Sistema, Acerca de. O el comando msinfo32 | Es el único bloqueo que no se arregla. Salta a la sección de salidas honestas |
| Memoria RAM | 4 GB | Administrador de tareas, pestaña Rendimiento | Se amplía si tu modelo tiene zócalo libre y la memoria no viene soldada |
| Almacenamiento | Dispositivo de 64 GB o superior | Explorador de archivos, Este equipo | Se cambia el disco interno. Un disco externo no cuenta para este requisito |
| Firmware del sistema | UEFI, compatible con Arranque seguro | msinfo32, líneas Modo de BIOS y Estado de arranque seguro | Se activa en la BIOS, pero antes hay que revisar cómo está particionado el disco |
| TPM | Módulo de plataforma segura versión 2.0 | El comando tpm.msc | En la mayoría de los casos está presente y apagado. Se enciende en la BIOS |
| Tarjeta gráfica | Compatible con DirectX 12 o posterior, con controlador WDDM 2.0 | El comando dxdiag | Casi siempre es un controlador desactualizado, no la pieza |
| Pantalla | Alta definición de 720p, mayor a 9 pulgadas en diagonal, 8 bits por canal de color | Ficha técnica de tu modelo | Prácticamente ningún notebook falla acá |
| Internet y cuenta | Las ediciones Home y Pro para uso personal piden conexión a internet y cuenta Microsoft durante la configuración inicial | No aplica | Planifica tener red disponible el día de la instalación |
Dos aclaraciones sobre esa tabla. La primera es que el procesador no se evalúa solo por velocidad y cantidad de núcleos: Microsoft mantiene además listas de modelos compatibles por fabricante, enlazadas desde la página de especificaciones de Windows 11, y ahí es donde quedan afuera buena parte de los equipos de generaciones anteriores aunque cumplan la cifra de GHz. La segunda es que 64 GB de almacenamiento es el mínimo para que el sistema exista, no para trabajar cómodo, y a eso hay que sumar unos 9 GB libres solo para descargar la imagen de instalación.
Comprobar tu notebook en dos minutos: la app oficial y tres comandos
Antes de descargar nada, dedica dos minutos a saber en qué situación estás. Hay dos caminos y conviene recorrer los dos, porque responden preguntas distintas: uno te da el veredicto, el otro te da el detalle que necesitas para actuar.
El camino corto es la aplicación oficial Comprobación de estado del PC. Si ya está instalada, la abres buscándola en la barra de tareas. Si no, Microsoft explica de dónde bajarla en su guía sobre cómo usar la aplicación Comprobación de estado del PC. Pulsas Comprobar ahora y en segundos sabes si el equipo es apto y, cuando no lo es, cuál requisito falló. Esa segunda parte es la que importa: el motivo decide si esto se arregla con un reinicio o con una compra.
El camino largo es mirarlo tú mismo, y sirve para confirmar lo que la app resume. Tres comandos cubren casi todo, y ninguno modifica nada.
- msinfo32. Presiona Windows más R, escribe msinfo32 y pulsa Enter. En la pantalla de resumen busca tres líneas: Modo de BIOS, que debe decir UEFI y no Heredado; Estado de arranque seguro, que debe decir Activado; y el modelo exacto del sistema, dato que vas a necesitar después para los controladores.
- tpm.msc. Windows más R, escribes tpm.msc y Enter. Si aparece una consola con información del fabricante, tienes TPM, y ahí lees la versión de especificación, que debe ser 2.0. Si el mensaje dice que no se encuentra un TPM compatible, todavía no concluyas nada: en muchos notebooks viene apagado de fábrica.
- systeminfo. Abre el Símbolo del sistema y escribe systeminfo. Te entrega el fabricante y el modelo del equipo, el procesador con su generación, la memoria física total y el tipo de BIOS. Anótalo antes de tocar cualquier cosa: lo vas a usar tres veces.
Con eso ya sabes en cuál de tres grupos caes: bloqueo de firmware, que incluye UEFI, Arranque seguro y TPM; bloqueo de cantidad, que es RAM o almacenamiento; o bloqueo de procesador. Tres problemas distintos, con tres costos muy distintos, y el resto de este texto sigue ese orden.

TPM 2.0: qué es, dónde se activa y qué hacer si no aparece
El TPM es un módulo, a veces un chip separado y a veces una función integrada en el procesador, que guarda claves de cifrado donde el sistema operativo no llega directamente. Windows 11 lo usa para BitLocker y para Windows Hello, y por eso es requisito y no recomendación.
La confusión empieza acá: mucha gente concluye que su notebook no tiene TPM cuando lo que pasa es que lo tiene apagado. Los procesadores traen la función incorporada desde hace varias generaciones, con nombre propio según el fabricante, y en bastantes equipos viene desactivada de fábrica. El primer paso nunca es comprar algo, es mirar en la BIOS.
Para entrar sin adivinar la tecla del arranque, hazlo desde Windows: Configuración, luego Actualización y seguridad, luego Recuperación, luego Reiniciar ahora, y desde el menú azul eliges Solucionar problemas, Opciones avanzadas y Configuración de firmware UEFI. El equipo reinicia directo a la BIOS.
Una vez adentro, la opción suele estar en menús llamados Advanced, Security o Trusted Computing, y el nombre cambia según de quién sea el procesador. Microsoft lista estos nombres en su guía para habilitar TPM 2.0 en el equipo: Security Device, Security Device Support, TPM State, AMD fTPM, AMD PSP fTPM, Intel PTT e Intel Platform Trust Technology. Activas la opción, guardas los cambios, sales y vuelves a comprobar con tpm.msc. También sirve Seguridad de Windows, en Seguridad del dispositivo, donde el apartado Procesador de seguridad muestra la versión.
Revisa esto antes de tocar la BIOS: si tu disco está cifrado con BitLocker, cambiar la configuración del TPM o del arranque puede hacer que Windows te pida la clave de recuperación al encender. Suspende la protección antes de entrar, o ten la clave anotada en otro lugar. Sin ella, el disco queda ilegible también para ti.
Si después de activarlo sigue sin aparecer, quedan dos escenarios. Uno: el equipo trae TPM 1.2 y no 2.0, que en algunos modelos se resuelve con una actualización de firmware del fabricante y en otros no se resuelve. Dos: el equipo es anterior a que esto se generalizara, y entonces el problema de fondo no es el TPM, es el procesador.
Arranque seguro y UEFI contra Legacy: el requisito que más se falla
Este es el bloqueo que más gente falla sin enterarse, porque no tiene una pieza visible a la que culpar. Arranque seguro verifica la firma de lo que se carga al encender, para que no arranque software modificado antes que el sistema. Existe solo dentro del modo UEFI: si tu notebook arranca en modo Legacy, también llamado CSM o heredado, Arranque seguro no está disponible.
La comprobación es la de la sección anterior. En msinfo32, la línea Modo de BIOS te dice UEFI o Heredado, y la línea Estado de arranque seguro te dice Activado, Desactivado o No compatible. Si ambas están como corresponde, no tienes nada que hacer acá.
El problema aparece cuando dice Heredado, porque el modo de arranque y el formato del disco están amarrados. Legacy trabaja con discos en MBR, UEFI con discos en GPT. Si cambias a UEFI y reinicias sin tocar el disco, el equipo no encuentra desde dónde arrancar y te quedas con una pantalla negra. Es un clásico de mostrador, y no es una falla de hardware.
El orden correcto tiene tres pasos. Primero confirmas el formato del disco: Administración de discos, clic derecho sobre el disco, Propiedades, pestaña Volúmenes, línea Estilo de partición. Segundo, si dice MBR, lo conviertes. Windows incluye una herramienta que pasa de MBR a GPT sin borrar los datos, pero se ejecuta desde una consola de administrador, exige que el disco cumpla ciertas condiciones y no perdona una interrupción: respaldo verificado antes, sin excepciones. La alternativa sin riesgo es una instalación desde cero, porque el instalador crea las particiones en GPT por su cuenta. Tercero, recién ahí entras a la BIOS, desactivas CSM, dejas el modo en UEFI y activas Arranque seguro.
La secuencia importa más que los pasos: disco primero, firmware después. Cambiar la BIOS a UEFI con un disco todavía en MBR deja el notebook sin arrancar, y la sensación es idéntica a la de un equipo muerto. Si llegas a ese punto, revisa antes el orden de diagnóstico para un notebook que no enciende.
Tus datos primero: qué se conserva, qué se borra y cómo respaldar
Acá se define si esto va a ser una tarde de trabajo o un problema. La regla corta: la actualización desde Windows Update conserva archivos, programas y configuración; la instalación limpia borra por completo la partición donde instalas. Aun así se respalda en los dos casos, porque una actualización puede fallar por corte de energía, batería agotada o un disco con sectores dañados que nadie sabía que estaban ahí.
Tres formas de respaldar, y conviene combinar dos. La primera es copiar a un disco externo o pendrive las carpetas que te importan. La segunda es Copia de seguridad de Windows asociada a tu cuenta Microsoft, que guarda archivos de las carpetas principales, aplicaciones instaladas, redes wifi con sus contraseñas y la personalización del escritorio, y ofrece restaurarlo durante la configuración del equipo reinstalado. La tercera, para volúmenes grandes, es un segundo disco interno si tu modelo lo admite.
Lo que la gente olvida respaldar, porque no está en la carpeta Documentos:
- Contraseñas guardadas solo en el navegador, si nunca iniciaste sesión para sincronizarlas.
- Correo configurado en un programa local, con sus archivos de datos.
- Claves y licencias de programas pagados, que no viajan solas y a veces no se reactivan sin el correo de compra.
- Carpetas de proyectos guardadas fuera del perfil de usuario, por ejemplo en la raíz del disco.
- La contraseña del wifi de tu casa, si hace tres años que no la escribes.
- La clave de recuperación de BitLocker, si el disco está cifrado.
Un respaldo no existe hasta que lo abres desde el otro medio. Copia, desconecta, vuelve a conectar y abre dos o tres archivos al azar. Sobre la licencia: si tu notebook vino con Windows 10 activado y cumple los requisitos, el paso a Windows 11 es gratuito según lo que publica Microsoft, y la licencia digital queda asociada al equipo, así que en una reinstalación puedes elegir la opción de no tener clave de producto y el sistema se activa solo al conectarse. Anota igual la edición que traías, Home o Pro, porque tienes que instalar la misma.

Instalación limpia o actualización: cuál te conviene
No hay una respuesta única y no depende de tus gustos, depende del estado en que llega el equipo. La actualización es cómoda y conserva todo. La instalación limpia toma más tiempo pero deja una máquina sin arrastres. Esta tabla resuelve la mayoría de los casos.
| Tu situación | Qué conviene | Por qué |
|---|---|---|
| Equipo de 2 a 4 años, funciona bien, cumple los requisitos | Actualización desde Windows Update | Conserva archivos, programas y licencia. Es el camino que Microsoft recomienda y el que menos cosas puede romper |
| Equipo lento, lleno de programas que no usas, años sin formatear | Instalación limpia | Llevar el desorden a la versión 11 no lo arregla. Buena parte de la mejora percibida viene del formateo, no del sistema nuevo |
| Vas a cambiar el disco por un SSD en la misma operación | Instalación limpia | El disco nuevo parte vacío de todas formas, y aprovechas de dejar las particiones en GPT |
| Notebook de trabajo con software con licencia difícil de reinstalar | Actualización | Reinstalar y reactivar ese software cuesta más tiempo del que ganas con el formateo |
| El equipo se apaga solo, se calienta, o tiene fallas sin resolver | Ninguna de las dos por ahora | Una instalación sobre hardware inestable falla a mitad y te deja peor. Primero se repara |
| El disco figura como MBR y quieres evitar la conversión | Instalación limpia | El instalador crea las particiones en GPT por su cuenta, sin herramientas intermedias |
| El equipo ya trae Windows 11 y solo quieres dejarlo como nuevo | Restablecer este PC, desde Configuración | No necesitas medio de instalación ni descargar nada |
Un detalle sobre la marcha atrás. Después de una actualización, Windows conserva por un período limitado la opción de volver a la versión anterior desde Configuración, y ese período se agota sin aviso llamativo. Sirve si algo no te gustó los primeros días, pero no lo trates como respaldo: el respaldo es el que hiciste tú antes de empezar.
Sobre el tiempo real, para que no te agarre a media tarde: una actualización sobre un equipo con SSD y buena conexión suele resolverse en una a dos horas, contando descarga y reinicios. Una instalación limpia toma menos en la parte de instalar y más en lo que viene después, que es reinstalar programas, reconfigurar el correo y volver a bajar tus archivos. Presupuesta la tarde completa y deja el cargador enchufado de principio a fin.
La instalación paso a paso
Dos rutas, según lo que decidiste en la sección anterior. Las dos parten del mismo lugar, que es el sitio oficial de descarga y no otro.
Ruta A, actualización. Abre Configuración, Windows Update y pulsa Buscar actualizaciones. Si tu equipo es apto, la oferta de Windows 11 aparece ahí y solo tienes que aceptarla. Si cumples los requisitos pero la oferta no llega, la página de descarga de Windows 11 de Microsoft ofrece el Asistente de instalación, que hace lo mismo sin esperar turno.
Ruta B, instalación limpia. En la misma página bajas la Herramienta de creación de medios o la imagen ISO. Necesitas un pendrive de 8 GB o más, que se borra por completo, así que revisa dos veces que no tenga nada tuyo. La herramienta lo prepara sola. Después:
- Arranca desde el pendrive. La tecla del menú de arranque cambia según la marca y aparece un segundo en la pantalla del logo. Si no alcanzas a leerla, entra a la BIOS por la ruta de Configuración que ya usaste y cambia el orden de arranque desde ahí.
- Idioma y teclado. Español, formato de hora y moneda de Chile, y distribución de teclado latinoamericano. Este último se equivoca mucho y después te faltan los acentos.
- Clave de producto. Si el equipo ya tenía Windows activado, elige la opción de no tener clave de producto y selecciona la misma edición que traías.
- Tipo de instalación. Elige Personalizada. La opción de actualizar desde el medio existe, pero si llegaste hasta acá es porque querías partir limpio.
- Particiones. Identifica el disco correcto por su tamaño antes de borrar nada, y si tienes un segundo disco con tus datos, no lo toques. Elimina las particiones del disco de sistema, selecciona el espacio no asignado y deja que el instalador cree las suyas.
- Espera y configura. El equipo reinicia varias veces por su cuenta, no lo desconectes. Al final vienen región Chile, teclado, red y la cuenta Microsoft que las ediciones Home y Pro para uso personal piden en este punto. Si respaldaste con Copia de seguridad de Windows, acá te ofrece restaurar.
Si en alguno de los reinicios el equipo deja de dar señales de vida, no des por hecho que lo rompió la instalación. Suele ser el cargador o la carga residual, y el árbol de diagnóstico paso a paso lo descarta en minutos antes de que desarmes algo.
Los drivers después de instalar y dónde buscarlos
El sistema recién instalado funciona, pero no está completo. Windows Update instala por su cuenta la mayoría de los controladores genéricos en los primeros minutos con conexión, y eso cubre el grueso. Lo que queda afuera es lo específico de tu modelo, y ahí aparecen los síntomas raros: el brillo que no se regula con las teclas de función, el touchpad sin gestos, el ventilador soplando parejo todo el día, el lector de huella ausente.
La fuente correcta es una sola: el sitio de soporte del fabricante de tu notebook, buscando por el modelo exacto o por el número de serie. Ese número está en la etiqueta de la base del equipo, y el modelo también te lo entrega el comando systeminfo que usaste al principio. Los equipos vendidos en Chile son en general modelos globales de HP, Lenovo, Dell, Acer y Asus, así que lo que publica el fabricante para tu número de serie es lo que corresponde, sin importar dónde lo compraste.
| Componente | Señal de que falta el controlador | Dónde se consigue |
|---|---|---|
| Chipset | Dispositivos desconocidos en el Administrador de dispositivos | Sitio del fabricante. Va primero, antes que todo lo demás |
| Gráficos | Resolución limitada, pantalla con parpadeo, dxdiag sin WDDM 2.0 | Fabricante del notebook, o del chip gráfico si el del notebook está muy atrasado |
| Red y wifi | No aparece ninguna red disponible | Fabricante. Bájalo antes de formatear y guárdalo en el pendrive |
| Audio | Sin sonido, o sonido sin control de volumen por teclas | Fabricante |
| Teclas de función y utilidades | Brillo, volumen o modo avión sin responder | Aplicación de sistema del fabricante, que también gestiona la batería |
| Lector de huella o cámara infrarroja | Windows Hello no ofrece configurarlo | Fabricante |
El consejo que más dolores de cabeza evita: descarga el controlador de red y wifi en el pendrive antes de empezar la instalación limpia. Si el equipo queda sin conexión al terminar, Windows Update no puede ayudarte, y un notebook sin red y sin ese archivo a mano te obliga a conseguir otro computador para bajarlo. Con el archivo ya guardado, el problema dura dos minutos.
Instala en este orden: chipset, gráficos, red, audio, y al final las utilidades del fabricante. Reinicia entre los pasos grandes. Y evita los paquetes de controladores que ofrecen páginas de terceros por unos pocos clics: instalan versiones que no corresponden a tu modelo, y desinstalarlas después cuesta más que haberlos hecho uno por uno.
Si tu notebook no pasa los requisitos: las salidas honestas
Llegaste acá porque la app oficial marcó un requisito en rojo y no es de los que se activan en la BIOS. Hay cuatro salidas reales, y conviene mirarlas con una fecha en la mano, porque la fecha cambia el cálculo.
El soporte de Windows 10 terminó el 14 de octubre de 2025, según la página de Microsoft sobre el fin del soporte de Windows 10. Desde esa fecha no hay actualizaciones de funciones ni asistencia técnica. Lo que sí existe es el programa de actualizaciones de seguridad extendidas, que entrega solamente las actualizaciones de seguridad críticas e importantes y llega hasta el 12 de octubre de 2027. Microsoft describe tres formas de inscribirse: sin costo sincronizando la configuración del equipo, canjeando 1.000 puntos de Microsoft Rewards, o con un pago único de 30 dólares. Quedarse en Windows 10 es una salida legítima, pero con vencimiento: a la fecha de este texto quedan alrededor de trece meses.
- Revisar de nuevo la BIOS. Un porcentaje alto de los equipos que la app marca como no aptos pasan después de activar el TPM y Arranque seguro y de convertir el disco a GPT.
- Quedarte en Windows 10 con las actualizaciones extendidas hasta octubre de 2027, y usar ese tiempo para planificar el reemplazo en vez de decidirlo con el equipo ya fallando.
- Ampliar el hardware, solo si el bloqueo es RAM o almacenamiento. En tiendas chilenas un SSD SATA de 500 GB se publica del orden de 75.000 pesos y uno de 1 TB del orden de 200.000, valores consultados en septiembre de 2026 que cambian con la marca y el tipo de cambio, así que cotiza antes. La RAM depende del tipo que acepte tu modelo, y en varios notebooks delgados viene soldada y no se amplía.
- Cambiar de equipo, cuando el bloqueo es el procesador. No hay ampliación posible ahí.
Antes de gastar en la opción tres, haz la cuenta completa. Si el notebook además arrastra un panel dañado, revisa el rango de precios por tipo de panel y súmalo. Cuando reparaciones y ampliaciones superan la mitad de lo que cuesta reemplazar el equipo, el dinero rinde más en la máquina nueva, y ese umbral está desarrollado con tramos concretos en la guía sobre cuándo conviene reparar y cuándo no.
Queda una quinta vía, la de instalar Windows 11 igual en un equipo que no cumple. Existe, y Microsoft publica en su propia página de descarga qué implica: ese equipo deja de tener soporte y no tiene derecho a recibir actualizaciones. Por eso está en la lista siguiente y no en esta.
Qué NO hacer al instalar Windows 11
Esta lista viene de lo que llega al mostrador después, no de una preocupación teórica. Son seis decisiones que convierten una tarde de instalación en una reparación.
- No instales imágenes descargadas de torrents ni de páginas que ofrecen Windows ya activado. No tienes forma de verificar qué se le agregó a esa imagen, y eso corre con permisos de sistema desde el primer arranque. Esas versiones suelen traer Windows Update desactivado a propósito, que es lo contrario de lo que buscabas al actualizar. La descarga oficial es gratuita.
- No busques la ISO en un tercero porque el enlace oficial va lento. Un archivo de instalación de una fuente que no controlas es la peor puerta de entrada posible a un equipo limpio.
- No uses métodos que saltan la verificación de requisitos como camino principal. Existen, y quien te los ofrezca no va a mencionar lo que Microsoft publica: el equipo deja de tener soporte, no tiene derecho a recibir actualizaciones y los daños por falta de compatibilidad no los cubre la garantía del fabricante. Quedarte sin parches de seguridad en el equipo donde entras a tu banco no es un ahorro.
- No empieces sin respaldo verificado. No basta con haber copiado: abre dos o tres archivos desde el otro medio antes de tocar nada. La instalación limpia borra la partición completa y no hay deshacer.
- No instales sobre hardware que ya falla. Un equipo que se apaga por temperatura, con batería hinchada o con un disco que hace ruidos interrumpe el proceso a mitad de camino y te deja con un sistema incompleto y los datos anteriores ya borrados. Se repara primero.
- No actualices la BIOS a ciegas para conseguir TPM. Una actualización de firmware interrumpida deja la placa madre inutilizable, y eso ya es trabajo de banco. Si tu fabricante publica una para tu modelo exacto, se hace con el equipo enchufado y sin tocar nada durante el proceso. Si no la publica, no existe un archivo alternativo que sirva.
Una regla que ahorra tardes: antes de aceptar cualquier cosa que borre particiones, apunta en un papel el tamaño en GB del disco donde va el sistema. En la pantalla de particiones del instalador los discos aparecen numerados y sin su nombre de Windows, y el tamaño es lo único que te permite distinguirlos.
Si llegaste a instalar y el equipo quedó sin arrancar o sin red, en Minotebook.cl el trabajo parte por el diagnóstico antes de cotizar cualquier cosa, y eso incluye recuperar el arranque y revisar si el disco alcanzó a quedar dañado.
La instalación en sí es la parte fácil y dura una tarde. Lo que decide cómo termina esa tarde pasa antes: saber cuál de los ocho requisitos te bloqueó, comprobar con tpm.msc y msinfo32 si el bloqueo es de firmware o de hardware, convertir el disco a GPT antes de tocar el modo de arranque, y tener un respaldo que ya abriste desde el otro medio.
Si el equipo no pasa y el motivo es el procesador, no hay ampliación que lo arregle, y la cuenta se hace con una fecha concreta sobre la mesa: las actualizaciones de seguridad extendidas de Windows 10 llegan hasta el 12 de octubre de 2027. Eso te da margen para planificar el reemplazo con calma en vez de decidirlo el día que el notebook deja de encender. Si el motivo es RAM o almacenamiento, la ampliación es barata y además te deja un equipo más rápido de inmediato, siempre que la suma de lo que vas a invertir no se acerque a la mitad del valor de reemplazo.
Y si en medio del proceso el equipo dejó de arrancar, quedó sin red o la pantalla no responde, no sigas probando cosas al azar sobre un sistema a medio instalar. En Minotebook.cl puedes escribir o llamar al +56 9 6694 2233 con el modelo identificado y una descripción de en qué paso se cortó, que es exactamente lo que acorta el diagnóstico.

